Miel, algo más que un libro de poemas: cómo vivir el encierro, el amor desesperado y la añoranza

La periodista Karina Noriega, mejor conocida en sus redes sociales como Srta Maliboo, atravesó, como muchos en el mundo, el encierro por la pandemia del coronavirus pensando de qué manera podía sacar cosas buenas en medio de tantas malas noticias. Y mal no le fue.

Es que, en una búsqueda que fue un poco introspectiva y otro poco desafiante, la actual editora de la revista Gente y en El Planeta Urbano, consiguió sacar lo mejor de sí y se animó a escribir, sin saberlo, su primer libro de poemas, luego de ya haber sacado antes dos novelas: Punta del Este. Una novela (Planeta, 2015) y Verano. Un Diario Íntimo (Planeta 2018)

Noriega, que nació en Buenos Aires y estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA, se animó durante 2020 a plasmar sus sentimientos, dudas y certezas en distintos poemas que finalmente luego decidió hacerlos públicos en Miel.

-¿Cómo surgió la idea de este primer libro de poemas?

-Más que como libro, todo empezó con la idea de encontrar un espacio de escritura íntimo en un formato distinto a las novelas. En una de nuestras últimas sesiones presenciales previas a la pandemia, mi psicóloga me había sugerido que probara escribir poesía a partir de semblanzas, contemplación y sentimientos, como un ejercicio para reencontrarme con la palabra. Un poco para conectarme conmigo misma y otro poco para deslindarme de proyectos de autoficción como Verano, mi último libro. Cuando se decretó la pandemia, durante la primera etapa del encierro, retomé esa idea que me había quedado resonando y me propuse escribir un poema por día. Ahí es que en una de nuestras tantas charlas, Leo García, un amigo maravilloso con el que coincidimos mucho artística y creativamente, me propuso hacer juntos un audiolibro para subir a Spotify. Así que cada día le enviaba la grabación de uno de los poemas vía WhatsApp y él me lo entregaba ese mismo día musicalizado. Eso nos entretuvo muchísimo y cada día nos entusiasmábamos más, pero fue algo que –por el momento– quedó en working progress. Tiempo después revisité todo lo que había escrito y me decidí a hacer una selección específica de entre una cantidad de poemas, autoeditarme y hacerme cargo de la edición del libro. Para mí es una aventura completamente nueva, ya que las otras veces edité mis libros junto a Planeta y esto tenía el desafío de que fuera algo autogestivo, que las decisiones artísticas –incluida la portada y las ilustraciones interiores– fueran cien por ciento mías y que a la vez fuera un salto al vacío porque hasta el momento sólo me conocían como escritora de novelas.

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-¿Cómo elegís los temas de los que querés hablar?

-En la curaduría de todo lo que escribí están presentes muchos de los sentimientos que me agobiaban o que me salvaban en el momento de la escritura. Desde ese sentir apocalíptico que se vivía en las calles cada vez que salías durante el aislamiento, una nostalgia por lo que no pudo ser, sensaciones famélicas de desamor, la belleza que me despiertan las flores, el refugio que para mí resultaba leer a poetas como Alejandra Pizarnik o Alfonsina Storni y ese mood introspectivo de haberme reencontrado a solas en la escritura sin presiones de deadlines y de un modo más descarnado. Esta vez lo sentí como una experiencia adrenalítica y de autodescubrimiento que me sacudió los métodos que ya conocía.

-¿Hay mucho de vos en cada poema o solo es ficción?

-En mis libros siempre se mezcla de manera muy sutil lo real con la ficción, de modo que a veces hasta me resulta difícil diferenciarlas. Pero sí hay algo distinto en cuanto a la entrega y a mostrarme vulnerable y sin miedo a que intenten descifrarme. Hay algo de lo enigmático de la escritura que ya lo llevo conmigo, eso de preservar lo que es mío, pero sin embargo, también me dí cuenta de que al elegir lo que iba a publicar había priorizado la idea romántica de abrazar y “curar” a otros también. Que puede sonar muy cursi pero parte más que nada de haber logrado conectarme con cierta melancolía y oscuridad propias. Y en estos poemas hay tanta imaginación y fantasía como conexión con lo cotidiano y lo real del deseo.

-Este libro fue pensado en plena pandemia. ¿Es por eso que en muchos de los poemas hablás de las cosas y situaciones que añorabas?

-Sí, más que pensado en hacerlo, como te decía antes, Miel surgió como modo de comunicarme conmigo misma y después con los que me leyeran eventualmente. Pero sí, tiene mucho de nostalgia por un futuro por venir y fantasías con la reconstitución de lo carnal. Siento como si en las propias restricciones hubiera encontrado un modo único de ser libre y fugarme mentalmente. Yo muchas veces vivo en mi imaginación que, por cierto, a veces es más amigable que la realidad que nos toca vivir.

-Aparecen mucho tus papás. ¿Sentís que los nombraste tanto para hacerles una especie de agradecimiento o por lo que te marcaron en la vida?

-No lo hice conscientemente, pero creo que fue reconectarme con cosas que me inspiraron. Por ejemplo, por entonces solía quedarme dormida leyendo un libro de mi madre con las Poesías Completas de Alfonsina Storni, que es un verdadero tesoro para mí, porque la edición es antigua y bellísima, y por lo que significaba ese objeto para ella.

-En algunos de los poemas uno como lector puede imaginarte en ciertas situaciones particulares. ¿Algunas ocurrieron de verdad?

-Algunos lectores me comentaron que leer este libro era como tenerme al lado. Algo que me generó mucho placer porque siempre que escribo siento que quiero llegar un poco más lejos, algo así como salirme de los caracteres. Eso tal vez responde más que nada a lo que genero cuando me leen. Pero respondiendo específicamente a la pregunta, en Miel hay experiencias propias y otras tantas surgidas en el vuelo de moldear fantasías para edificar un refugio, un lugar seguro en el que nadie puede salir herido.

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-Por momentos parece que le hablás a un amor muy profundo. ¿Existe esa persona realmente y te inspiraste en ella?

-No me inspiré en personas sino en sentimientos que anidan en mí. De hecho soy de las que piensan todo el tiempo que uno sólo se enamora de cómo uno se siente dentro de la fascinación del enamormiento con un otro. Y que hay mucho de construcción propia. En el desamor, igual.

-Ahora que el libro ya está publicado. ¿Tenés ganas de hacer un segundo de poemas o quizás ir por un cuarto de otro estilo?

-Estoy escribiendo otro libro de poemas y mi tercera novela, que está empezada, y a veces sufre abandonos o desinterés pero cuando la vuelvo a abrir recuerdo muy bien por qué la empecé y no me queda otra que entregarme al idilio.

Fuente: BigBangNews